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Noviembre y diciembre de 2011: Urna funeraria Imprimir E-Mail

Urna Funeraria
Expuesta en la vitrina 7. Número de inventario 153 (1), Ánfora.
Cronología: Fenicio  
Procedencia: Cerrillo de las Sombras
Comentario: la decoración y color de este vaso, inspiraron el logotipo y colores de nuestro Museo.


Ánfora tipo Cruz del Negro con asa geminada y decoración a base de círculos concéntricos y bandas.

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Estos vasos reciben su nombre del yacimiento homónimo, localizado en la zona de Los Alcores en Carmona (Sevilla), donde fueron encontrados por primera vez este tipo de vasos. Estos están presentes tanto en hábitats fenicios como indígenas y se documentan desde el siglo VII a.C.

Con la llegada de los colonos fenicios a la Península Ibérica, este tipo de decoración a bandas y el uso del torno van a prosperar en los distintos ámbitos culturales de la Edad del Hierro peninsular, apareciendo atestiguada en la cultura Ibérica, desde donde pasan al mundo celtibérico y al legado cerámico de los demás pueblos prerromanos de la Meseta norte.

El uso dado a este objeto fue de urna funeraria. En su interior aparecieron los huesos cremados de un cadáver, junto a una fíbula de doble resorte, una pulsera y presumiblemente la prenda que vestía el/la difunto/a cuando fue cremado/a. Por la presencia de este broche (fíbula), utilizado por hombres y mujeres para sujetar las prendas de vestir a modo de alfileres o imperdibles, conocemos que la persona poseía un alto estatus social, seña de identidad y rango social marcados por la indumentaria y los adornos de los que se acompañaba hasta la vida de ultratumba, en la que creían los Fenicios.

 Qué decir sobre la preparación de los rituales funerarios. Es evidente que el cuerpo del difunto debió ser preparado de alguna manera para la ceremoria de los funerales y su contacto con la divinidad. En primer lugar se purificaría el cadáver. En el caso que nos ocupa, la acción del fuego cumpliría con este papel. En el rito de incineración, el cuerpo era quemado en una pira, una vez finalizada esta, los huesos eran recogidos y depositados en una urna. En la cremación las partes blandas del individuo eran descompuestas en honor a los dioses y los huesos eran recogidos y guardados como signo del lugar donde será enterrado y como conexión con los vivos que seguirían estando en contacto con él.
 
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